El cuento

El Orangután: cumbia de Chico Novarro

Como siempre, había un montón de chicos alrededor de la jaula de “Floquet de neu”, el gorila blanco del zoológico de Barcelona, pero al parecer éste no estaba demasiado interesado en sus visitantes: les daba la espalda, inmóvil, sentado en un tronco de árbol. Después de gritarle durante un buen rato para que se diera vuelta sin conseguirlo, los chicos se aburrieron y fueron a ver a los chimpancés.
Ella se quedó mirando la espalda ancha y peluda, de un blanco amarillento, y recordó esa canción de Chico Novarro que tanta gracia le hacía cuando la tocaban allá por los años sesenta, en aquella boîte de Villa Gesell (o tal vez de Pinamar) donde iba bailar a con su novio irlandés:
“Estaba el orangután
meciéndose en una rama
y pasó la orangutana
comiéndose una banana.
el orangután y la orangutana


El Orangutan – Jorge Muñiz Con La Sonora Santanera












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el orangután y la orangutana
se fueron a bailar
al bar de la mona Juana
y entre cocos y jaranas
volvieron por la mañana.
El orangután y la orangutana”.


Entonces “Floquet de neu” se dio vuelta y la miró, como si le hubiera leído el pensamiento a pesar de ser un gorila y no un orangután. Su mirada expresaba una especie de picardía astuta, un saber milenario y un profundo hartazgo que le resultaron extrañamente familiares y se dio cuenta a quién se parecía: a su tío abuelo Abraham, un fanático de Beethoven y de la música clásica romántica en general.
Compró una tarjeta postal con la imagen del gorila y se la mandó a su primo. En la tarjeta ponía: “Tío Abraham se ha reencarnado en un gorila blanco, vive en el zoológico de Barcelona y ahora se llama “Floquet de neu” que en catalán significa Copito de Nieve. Pensé que te gustaría saberlo”.